Las cimentaciones como cualquiera de vosotros podéis imaginar, son la base que garantiza la sostenibilidad en el tiempo de una estructura, por lo tanto, es una etapa que siempre debe tomarse muy en cuenta en todo proyecto, para garantizar los mejores resultados.
Existen diversas técnicas de cimentaciones, las cuales varían en función de su objetivo principal y de las características del terreno y estructura en el cual se construirá. Entre ellas queremos destacar en este post, la cimentación con micropilotes.
La cimentación con micropilotes es la opción más indicada, en aquellos casos en los que las capas del terreno no tienen la capacidad suficiente, como para absorber por si mismas las cargas transmitidas por la estructura de la edificación a construir.
Por ejemplo, un caso en el que resultaría viable aplicar la cimentación con micropilotes sería la rehabilitación de las gradas de un viejo estadio, en donde se sitúan cimentaciones antiguas a punto del colapso, arenas, fango y arcilla. Haciéndose necesaria una rehabilitación.
El micropilote, es un elemento de diámetro pequeño y generalmente de forma circular, que es utilizado en las cimentaciones. Entre sus bondades destaca su capacidad de transmisión de cargas desde una estructura hacia el terreno.
Utiliza esfuerzos de compresión, así como de flexión, tracción y cortante, haciendo de la cimentación con micropilotes, una excelente herramienta para la construcción de obras duraderas.
Es importante conocer además que los micropilotes se componen de una armadura con forma de tubo o de barra, además de un recubrimiento en forma de lechada. No debe faltar además mortero o cemento, el cual servirá para ejercer presión contra el terreno y cumplir su función.
Requisitos para una cimentación con micropilotes
Entre los requisitos necesarios para para ejecución de una cimentación con micropilotes podemos destacar en principio, que esta debe estar situada correctamente para impedir toda clase de daños, incluidos factores climáticos, así como el deterioro por las heladas.
Además, debe ser capaz de impedir daños producto de cambios de volumen, movimientos a nivel freático, socavaciones y toda clase de daños estructurales. La cimentación con micropilotes de ser estable a deslizamientos, hundimientos y al vuelco.
Es importante además que la cimentación con micropilotes brinde un alto nivel de seguridad al menor coste posible.
Las aplicaciones de micropilotes son varias, entre ellas podemos destacar su uso como refuerzo de cimentaciones en caso de ampliación de edificaciones. Además, es muy recomendable en cimentaciones profundas a realizar sobre terrenos de difícil acceso y muy reducidos.
La cimentación con micropilotes, es ideal además para reforzar cimientos ya existentes para la excavación de sótanos. Es la mejor alternativa existente para aquellas excavaciones profundas en donde no son aptos los pilotes convencionales de mayor tamaño.
Proceso constructivo
El proceso constructivo de la cimentación con micropilotes se divide básicamente en cuatro fases, que son: la perforación, la colocación de la armadura, inyección del mortero y soldadura de armaduras.
- La perforación: La técnica a utilizar para la perforación de un micropilote, dependerá del tipo de terreno, siendo las más comúnmente empleadas; Barrena helicoidal, rotopercusión y rotación.
- Colocación de la armadura: Es importante que la armadura sea colocada centrada, respecto al eje del micropilote, esta debe sobresalir del terreno entre 60 cm y 90 cm.
- Inyección del mortero: Este proceso se realiza en tres etapas, iniciando con la inyección del cemento por gravedad hasta que rebose. Seguidamente, la formación del bulbo de anclaje, lo cual se logra inyectándolo a presión.
Por último, se procede al relleno del interior de la tubería con la mezcla del cemento.
- Soldadura de armaduras: Tras realizar el proceso de inyección, corresponde realizar las soldaduras en la armadura del micropilote que se observen sobresalientes del terreno, esto con el objetivo de lograr buena adherencia con el encepado.